domingo, 9 de noviembre de 2008

Hugo Boss


Los uniformes nazis, en un primer momento, producen cierto rechazo pero sí son sacados del contexto que significan y vemos con detalle encontramos que tiene su atractivo.

El Tercer Reich no dudó en cuidar su imagen como estrategia en su ascenso al poder, hoy sería considerado parte de un marketing estudiado.

Durante los años anteriores a la guerra (1933-39), el Reich se obstinaba en marcar una línea elegante en el vestuario militar, ya que la riqueza y la variedad de los uniformes de los distintos cuerpos militares era un arma propagandística para mostrar a todo el mundo el ordenamiento del poder alemán.

Un Aviso Publicitario.

En 1933, en el periódico del pueblo, el Alb-Neckar-Zeitung, se puede leer el siguiente anuncio:

”Uniformes de las SS, las SA y las HJ. Ropa de trabajo, de deporte y de lluvia.
La hacemos nosotros mismos, con calidad buena y reconocida y a buenos precios.
Boss. Ropa mecánica y de trabajo, en Metzingen.
Firma homologada por las SA y las SS. Uniformes con la licencia del Reich”.

La autoría de este anuncio se debe atribuir a Hugo Boss, el fundador y dueño de esta pequeña fábrica de Metzingen.

La Sastrería de Hugo.

Hugo Boss creó su taller de confección en 1923.

Pero el negocio no es rentable y en 1931 está a punto de fallar. Boss no puede pagar a los 22 trabajadores y la fabricación de impermeables y de ropa de trabajo no tiene mucha salida.

Pero los tiempos cambiaban en Alemania al empezar la década de los 30.

En Metzingen, una población situada al sur de Stuttgart, un pequeño taller de sastrería no deja perder la oportunidad y se une a la causa nazi.


El NSDAP, el Partido Nacional Socialista Alemán, consigue importantes cuotas de poder y Hugo Boss no duda en afiliarse. Lo hará el 1 de abril de 1931, con el número 508.889.

Con el carné nazi en la mano, el sastre de Metzingen cambia la estrategia comercial, enfocándola hacia las Fuerzas Armadas y a las nuevas SA, SS y HJ: las Fuerzas de Asalto (Sturmabteling, o SA) habían nacido en los inicios de los años 20 para proteger a los oradores nazis en las concentraciones públicas.

Eran conocidos como los “camisas pardas”. Hugo Boss empezó a fabricar camisas de este color.
En marzo de 1923 aparecían las Fuerzas de Defensa (Schutzstaffel, o SS). Eran los “camisas negras”. Boss tomó buena nota. Y en 1926 sacaban la cabeza las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend, o HJ).



Se necesitaba ropa para vestir a todo este movimiento que en 1934 tenía tres millones y medio de miembros. El negocio era redondo y Hugo Boss no lo dejó escapar.

Abandona la fabricación de ropa civil para teñir su producción de negro y de marrón.

Y si hacemos caso de las cifras, las cosas le fueron inmejorablemente: en 1934 adquiere una empresa que se dedica a fabricar pañuelos, en 1939 compra una fábrica de telas y la empresa ya cuenta con 99 trabajadores y, en 1945, dispone de 128

Ropa para la Causa.

Durante la guerra, Hugo Boss ampliará su cartera de clientes con la Wehrmacht, el ejército alemán. Boss colaboró en la uniformidad del ejército de tierra alemán el Heer.

En el taller de Metzingen llegaron pedidos de la Sección de Vestuario (Bekleidung) del Estado Mayor (Stab), perteneciente a la Oficina de Asuntos Generales del Ejército (Allgemeines Heeresamt).

Este departamento controlaba la logística del vestuario de los soldados alemanes y ordenaba las normas relativas a la uniformidad.

Estas decisiones estaban perfectamente estudiadas e incluso aparecían explicadas en diversas publicaciones periódicas, como el “Boletín de Informaciones Generales del Ejército” (Allgemeine Heeresmitteilungen) y el “Boletín de Disposiciones del Ejército” (Heeres-Verordnungsblätter).

En estas publicaciones de definía la estética de los uniformes y el tipo de ropa que se debía utilizar en función del momento y de las circunstancias concretas.

También se estipulaba el número de piezas de ropa que se debían entregar a cada soldado o el término de renovación de éstas.

Por obra y gracia del nazismo, el taller de Metzingen deja atrás la delicada situación económica y se convierte en la segunda compañía textil más importante de Alemania durante la II Guerra Mundial.

Reducciones de Calidad

Los gastos en armamento comportaron una reducción del presupuesto en el diseño y la confección de la ropa militar.

Si en los años 30, los uniformes de las SS, la SA, las HJ y la Wehrmacht estaban fabricados con una mezcla de fibras y lana, durante la II Guerra Mundial, la lana reciclada se convirtió en el elemento básico de los uniformes.

Las necesidades de vestuario del ejército alemán nunca se satisficieron completamente por la escasez de materias primas.

Así se entiende que las tropas nazis requisaran toneladas de ropa en todas aquellas ciudades y países que ocupaban.

La logística nazi era excepcional y la diversidad del vestuario del III Reich era una mina para un sastre que estuviera bien conectado con el aparato.

Y es que el vestuario tipo del militar alemán podía tener hasta 8 uniformes distintos: el de campaña, el de servicio o diario, el de guardia, el de parada, el de presentación, el de paseo, el de trabajo, el deportivo y el de sociedad, este último solo para los oficiales.

Mano de Obra Esclava

La escasez de mano de obra durante el conflicto bélico no fue un obstáculo para el espectacular reflotamiento de la empresa.

Hugo Boss no dudó en utilizar mano de obra de trabajadores forzados del extranjero, sobre todo de mujeres polacas, país anexionado por el III Reich.

Las SS facilitaron a Boss la incorporación de 20 polacos provenientes de campos de concentración.

De hecho, esta situación estaba generalizada en la industria alemana entre 1939 y 1945.
Se calcula que en 1944, en Alemania y Austria, unos ocho millones de civiles (mayormente provenientes de Polonia y Rusia) trabajaron en contra de su voluntad para la industria del Reich.

Además, la ley nazi prohibía que los trabajadores autóctonamente alemanes ayudasen a sus nuevos “compañeros”. Ignoramos que actitud mostró Hugo Boss hacia sus subordinados extranjeros, pese que una huelga de hambre por parte de un grupo de polacas del taller de Metzingen hace pensar que la situación no debía ser muy agradable, sino todo lo contrario.

También se ha comprobado que entre 1940 y 1941, trabajaron 30 prisioneros franceses.

Igual Profesión, Diferente Suerte.

Evidentemente, no todos los sastres de Alemania corrieron la misma suerte que Boss.

Por ejemplo, en la misma Metzingen había una familia de fabricantes textiles judíos, los Herold, que mantenían una buena amistad con Boss.

Se trataba de una familia burguesa bien acomodada (el jefe de la familia tenía una Cruz de Hierro ganada en la I Guerra Mundial), que nunca pensó que después de la Noche de los Cristales Rotos de noviembre de 1938, los nazis los pondrían en su punto de mira y destrozarían sus fábricas.

Después de estos incidentes, la familia Herold huyó a Holanda, país posteriormente ocupado por los nazis, y en donde fueron capturados y ejecutados.

El pasado de Hugo Boss está ratificado por la memoria de Albert Fischer, un viejo comunista de 88 años, natural de Metzingen, que estuvo 5 años y medio encerrado en el campo de concentración de Buchenwald a causa de sus ideas políticas. Fischer conocía suficientemente bien a Hugo Boss y no ha dudado en confirmar las maniobras del confeccionista textil durante los años del nazismo.


Siegfried Boss, admitió en declaraciones a un semanario austriaco que su padre había sido miembro del partido nazi, pese que esgrimió que esta era una situación generalizada durante la II Guerra Mundial, ya que toda la industria alemana trabajaba para el Führer y para los nazis.

Cambiando La Imagen

En 1945, Hugo Boss fue declarado “beneficiario” del régimen nazi y su empresa fue calificada de “importante” en el entramado económico de la dictadura de Adolf Hitler, dos condiciones que comportaron que Boss perdiera el derecho al voto y una multa de 80.000 marcos (equivalentes a unos € 270.000).

Este importe ,se presume, lo pagó con el dinero obtenido gracias a la venta de grandes cantidades de seda para paracaídas, que Boss había comprado en el mercado negro durante la II Guerra Mundial.

De nada le sirvió la limpieza de la empresa, reciclada en la fabricación de uniformes para los trabajadores ferroviarios y de correos, ni el recurso que presentó a los tribunales de justicia.

Hugo Boss nunca obtuvo el perdón del Gobierno de la nueva República Federal de Alemania y murió en 1948 con el nombre manchado por la ignominia.

Tras la muerte del fundador, Siegfried Boss y Eugen Holly, yerno del fundador, tomaron las riendas del negocio y lo orientaron hacia “los triunfadores y los jóvenes hombres de negocios”, según reza la publicidad de la marca del año 1953.

Los nietos de Boss, Uwen y Jochen Holy, continuaron el trabajo con nuevas colecciones que combinaban la formalidad, el sentido de la moda y la calidad.

Quedan para la historia las maniobras de un diseñador que hoy está asociado a las camisas blancas de categoría, pero que un día se dedicó a fabricar camisas marrones y negras en beneficio de una causa responsable de uno de los peores genocidios conocidos.



Fuentes :Revista Sàpiens (Agosto 2003): Hugo Boss, el sastre de les SS por Jordi Finestres,Ferran Gallego.

Hugo Ferdinand Boss (1885-1948) und die Firma Hugo Boss Eine Dokumentation. Der Elisabeth Timm M.A.

Vista de los Suburbios de Stalingrado en Llamas


Stalingrado 1941


Mientras los bombarderos de Richthofen machacaban Stalingrado, la punta de lanza acorazada de la 16ª división blindada había avanzado virtualmente sin oposición a través de la estepa a lo largo de casi 40 km.

«En torno a Gumrak –se registraba en la división- la resistencia del enemigo se hizo más fuerte y los cañones antiaéreos comenzaron a disparar desaforadamente contra nuestros vehículos acorazados desde el extremo noroeste de Stalingrado».

La resistencia provenía de las baterías operadas por jóvenes voluntarias, apenas
salidas de la secundaria.

Pocas habían disparado cañones antes, debido a la escasez de municiones y ninguna había sido entrenada para apuntar a blancos terrestres.

Cambiaron de objetivo, dejando a los bombarderos sobre la ciudad, cuando vieron los blindados,cuyas tripulaciones «parecían pensar que estaban en un paseo dominical».

Las jóvenes artilleras furiosamente bajaron las palancas, poniendo los cañones a la altura de cero,los cañones antiaéreos de 37 mm eran copias bastante toscas de los Bofors- y apuntaron a los vehículos de la vanguardia.

Los tripulantes de los blindados rápidamente superaron la sorpresa inicial y se
desplegaron para atacar algunas baterías.

Los Stukas pronto llegaron para dar cuenta de las demás.
Esta batalla desigual era contemplada con angustia por el capitán Sarkisian,
el comandante de un batallón de morteros pesados soviético, que más tarde relató lo que vio al escritor Vasili Grossman.

Cada vez los cañones antiaéreos quedaban en silencio,Sarkisian exclamaba: «¡Oh, están acabados ya! ¡Los han barrido!».
Pero cada vez,después de una pausa, volvían a disparar los cañones.

«Ésta –declaró Grossman- fue la primera página de la defensa de Stalingrado».

La punta de lanza alemana avanzó sobre los últimos kilómetros.

Alrededor de las cuatro de la tarde, cuando el sol de agosto se estaba suavizando, alcanzaron el Rinok, al norte de Stalingrado, y allí «los soldados de la 16ª división divisaron el Volga, fluyendo a la derecha ante sus ojos».




Apenas podían creerlo. «Habíamos comenzado temprano por la mañana en el Don recordaba uno de los comandantes de compañía de Strachwitz y luego estábamos en el Volga».

Alguien en el batallón sacó una cámara y tomaron fotografías de cada uno, de pie sobre sus vehículos, mirando con los binóculos a la lejana orilla.

Fueron incluidas en el archivo del cuartel general con la leyenda:«¡Llegamos al Volga!».

El fotógrafo, volviendo la cámara al sur, tomó otras fotos de recuerdo.
Una mostraba las columnas de humo de las incursiones de la Luftwaffe y se registró como «Vista de los suburbios de Stalingrado en llamas»

A Dios Rogando.............

Creta 1941




Aunque los cretenses tenían una gran tradición de resistencia orgullosa contra los turcos, la ferocidad, temeridad y coraje de que hicieron gala en 1941 recordaban sobre todo al levantamiento del 2 de mayo en Madrid contra las fuerza napoleónicas, a la «guerra al cuchillo».

Algunos sacerdotes condujeron a sus feligreses al combate.

El padre Stilianos Frantzeskakis, al enterarse de la invasión aérea, se fue corriendo a la iglesia para tañer la campana.
Cogió un rifle y dirigió a los voluntarios que había congregado hacia el norte de Paleojora.
Después luchó contra los destacamentos de infantería motorizada alemanes cuando éstos llegaron a Kándanos.



Un oficial de inteligencia del cuartel de la 14ª brigada de infantería recordaba a varios curas con gran puntería (y, por consiguiente, «excelentes colegas») que debieron participar sin duda alguna en el combate.

En estos primeros embates, la gente se paseaba con un fusil pegado a la pernera, al acecho de una oportunidad de hacer prácticas de tiro contra algún paracaidista alemán.

En Rézimno, Ray Sandover, uno de los comandantes australianos de batallón, vio, el segundo día de batalla, a un monje armado con un fusil y un hacha atada a la cintura.
El tercer día, el mismo monje apareció acompañado por un chaval, que le ayudaba a portar las armas, es decir, una ametralladora ligera y otros trofeos que había ganado en la lucha contra los paracaidistas.

También durante la primera mañana, una de las compañías del 2° batallón del regimiento de asalto, que había aterrizado a varios kilómetros al suroeste de Máleme, fue sorprendida por irregulares cretenses cuando se disponía a afianzar su control sobre el puerto de Kukuli.

Pero el episodio más feroz de toda la batalla tuvo que ver con el destacamento del teniente Mürbe.

Este grupo, formado por setenta y dos hombres, había caído en los alrededores de Kasteli Kisamu y su misión consistía en tomar el puerto. Pero recibió la salvaje acometida del l.er regimiento griego y de las irregulares cretenses.

Mürbe y cincuenta y tres de sus hombres fueron abatidos v el resto, capturados. Varios cadáveres alemanes fueron troceados por los civiles, pero no hay pruebas de que numerosos paracaidistas heridos fueran torturados y mutilados mientras estaban vivos, como alegaron Goering y Goebbels.

Los alemanes, ofuscados por la predicción de los servicios de inteligencia de que los cretenses les darían la bienvenida, se llevaron una sorpresa mayúscula. Y la magnitud de sus bajas los enfureció.

Tan sólo el primer día perdieron a 1.856 paracaidistas. Esa cifra debió ascender a dos mil cuando los heridos graves hubieron muerto.

Resulta imposible calcular a cuántos habían matado los cretenses, pero la conmoción que eso supuso para los alemanes es indudable.

Esperaban que su enemigo se desmoronara ante la llegada de lo que gustaban en denominar Furor Teutonicus, inspirándose en la «furia española» de la infantería hispánica del siglo XV.



La resistencia civil, una tradición muy arraigada en la historia de Creta, ofendió tan profundamente el sentido prusiano del orden militar que se desencadenaron represalias brutales contra la población local.

Beevort;Crete, The Battle and the Resístame

miércoles, 2 de julio de 2008

Hitler kaputt, Stalin gut

El cielo nublado y la llovizna dejaron paso el martes, 17 de abril de 1945, a un tiempo más agradable, que permitió a los bombarderos Shturmovik atacar con mayor precisión las posiciones alemanas que quedaban sobre las cumbres de Seelow.

Los pueblos, las pequeñas aldeas y las granjas individuales diseminados desde el Oderbruch hasta la escarpadura seguían envueltos en llamas.

La artillería y la aviación soviéticas cerraban contra cualquier edificio por si acaso alojaba un puesto de mando, lo que traía consigo un olor fortísimo a carne chamuscada —humana, sobre todo en las aldeas, y de ganado en las granjas—.

El bombardeo de los caseríos y los posibles depósitos y cuarteles generales se tradujo en una terrible matanza de animales incapaces de escapar para evitar ser quemados vivos.

Tras las confusas líneas alemanas, los hospitales de campaña se hallaban a rebosar de heridos, de manera que los médicos no daban abasto para atenderlos a todos. Una herida en el estómago podía resultar tan agradable como una sentencia de muerte a suertes, ya que requería una intervención quirúrgica demasiado larga.

A los que más urgía el tratamiento era a aquellos que estaban en condiciones de seguir luchando.
De hecho, se destinó a una serie de oficiales para que recorriesen las instalaciones sanitarias a fin de reincorporar a los heridos capaces de disparar una arma.

La Feldgendarmerie improvisaba controles policiales con objeto de capturar a los rezagados, tanto a los sanos como a los que tuvieran lesiones leves, pues se les podía obligar a regresar al combate en compañías improvisadas.

En cuanto se lograba reunir un grupo más o menos nutrido, los enviaban a las primeras líneas. Además de “perros de traílla”, los soldados también llamaban a los miembros de la Feldgendarmerie Heldenklauen, o “garras épicas”, porque si bien no luchaban, hacían lo posible por agarrar a todo el que se retiraba.

Su celo brutal los llevaba a apresar a menudo a hombres que intentaban de verdad volver a incorporarse a sus batallones y que, en consecuencia, acababan formando parte de una misma unidad junto con rezagados y miembros de las Juventudes Hitlerianas que no contaban más de quince o dieciséis años y de los cuales algunos vestían aún pantalones cortos.

Para los soldados aún impúberes, se habían fabricado cascos de menor tamaño, aunque no en cantidades suficientes. Sus rostros tensos y pálidos apenas podían verse bajo los cascos que les caían muy por debajo de las orejas.

Un grupo de zapadores del tercer ejército de choque soviético que tenía la misión de
despejar un campo de minas se vio sorprendido por una docena de alemanes surgidos de una trinchera con la intención de rendirse.

De pronto, apareció un muchacho que se hallaba oculto en un búnker. “Llevaba puestas una larga gabardina y una gorra —recordaba el capitán Suljanishvili—.
Hizo una ráfaga de disparos con su metralleta, pero al ver que yo no caía, dejó caer el arma y rompió a sollozar, haciendo lo posible por gritar: Hitler kaputt, Stalin gut!.

Yo me eché a reír y le di un solo golpe en la cara. Pobres niños: me daban tanta pena...”.

Los más peligrosos de las Juventudes Hitlerianas eran a menudo los que habían visto sus hogares y a sus familias destrozados en el este a manos del Ejército Rojo.

Para ellos, la única vía posible parecía ser la de morir en la batalla después de haberse llevado consigo al mayor número posible de bolcheviques a los que tanto odio profesaban.

“Aquí tenéis a la dichosa Alemania”.



Casi todos los soldados soviéticos tienen bien grabado en la memoria el momento en que
cruzaron lo que había sido la frontera alemana antes de 1939.

“Salimos en formación de un bosque—recuerda el teniente superior Klochkov, que a la sazón se hallaba en el tercer ejército de choque—, y vimos una placa clavada a un poste que rezaba: “Aquí tenéis a la dichosa Alemania”.

Según entramos en el territorio del Reich de Hitler, los soldados comenzaron a mirar a todos lados con curiosidad.
Las aldeas alemanas eran, en muchos sentidos, diferentes de las polacas.
La mayoría
de las casas estaba construida de ladrillo y piedra, y en sus jardincillos crecían árboles frutales podados con gran esmero. Las carreteras eran buenas”.

Klochkov, como la mayor parte de sus compatriotas, no se hacía una idea de por qué los alemanes, “que no eran precisamente gente irreflexiva”, habían arriesgado tantas vidas prósperas y tranquilas para invadir la Unión Soviética.

Más adelante, en la misma carretera que llevaba a la capital del Reich, Vasily Grossman acompañaba a parte del 8º ejército de guardias, enviado desde Poznan con el fin de que marchase en primer lugar.

El departamento político había colocado pancartas al lado del camino en las que podía
leerse: “¡Temblad, fascistas alemanes! ¡Ha llegado el día del juicio!”.

El escritor se hallaba entre ellos cuando saquearon la ciudad de Schwerin y anotó con lápiz en una libretita todo lo que vio:

“No hay nada que no sea pasto de las llamas... Una anciana salta desde la ventana de un edificio devorado por el fuego... Los soldados saquean cuanto pueden... La noche está iluminada porque todo está ardiendo... En el despacho del comandante [de la ciudad], una mujer vestida de negro y con los labios muertos habla en un tono débil, casi en un susurro.
Con ella hay una niña que tiene cardenales en el cuello y la cara, un ojo hinchado y terribles magulladuras en las manos.
La ha violado un soldado de la compañía de señales del cuartel general, también presente; un hombre de rostro rechoncho y rubicundo y aspecto somnoliento. El comandante los está interrogando a todos”.

Grossman pudo ver asimismo “el horror que asomaba a los ojos de mujeres y niñas... Las mujeres alemanas están viviendo experiencias terribles. Un hombre culto relata con gestos expresivos y balbuciendo palabras en ruso que su esposa había sido violada por diez hombres ese día...

Las muchachas soviéticas liberadas de los campos de concentración también están sufriendo sobremanera. Anoche algunas se escondieron en la sala habilitada para los corresponsales. A mitad de la noche nos despiertan unos gritos: uno de los corresponsales no ha podido contenerse. Después de una animada discusión, se restablece el orden”.

El novelista anotó entonces lo que había oído acerca de una joven madre a la que no paraban de violar en el cobertizo de una granja.

Sus familiares acudieron para rogar a los soldados que la dejasen descansar a fin de que pudiera amamantar a su hijo, que no dejaba de llorar.

Todo esto sucedía al lado de un cuartel general y ante los ojos de los oficiales que se suponían responsables de la disciplina.

Antony Beevor - B e r l í n . L a c a í d a 1 9 4 5

lunes, 7 de abril de 2008

La Luna De Miel de Vera Wohlauf



El batallón 101 era comandado por el mayor Wilhelm Trapp que tuvo que sus órdenes dos capitanes y un teniente.

Uno de los dos capitanes era Julius Wohlauf,en 1936 había entrado en los SS, en 1938 era Teniente.

En 1940 fue enviado al Batallon 105 en Noruega y luego devuelto a pedido del Comandante por juzgarlo indisciplinado y presuntuoso.

En 1941 fue asignado al Batallon 101 con el rango de Capitan. En 1942 fue enviado a Polonia .
Julius Wohlauf fue tomado de sorpresa, había planeado casarse con su novia Vera, que estaba encinta,el 22 de Junio .

El comandante Trapp pudo conseguirle un permiso para casarse y viajo a Hamburgo para hacerlo el 29 de junio y regresar a tiempo para intervenir en la matanza de Jozefow.

Poco después el 101° se desplazo a Radzyn.Wohlauf decidio traer a su esposa para terminar la luna de miel que no había podido pasar serenamente por los requisitos del servicio.

Al amanecer del 25 de agosto 1942 el Batallon movilizo a los habitantes de Miedzyrzec con el objeto de su envío al campo de la exterminación de Treblinka.

La columna fue parada delante de la casa que Wohlauf y su esposa ocupaban.

Éstaba embarazada de cuatro meses.

El capitán subió a un camion acompañado de su esposa .Según testimonios iba abrigada con una chaqueta militar y un sombrero del marido.

Cuando la columna llegó a Miedzyrzec las operaciones fueron comenzadas. Wohlauf habia pedido a sus hombres matar en el lugar a los enfermos, viejos y a todos los que no podrían ser transportados hasta el ferrocarril.

El resto fueron concentrados en la plaza bajo un sol infernal con la prohibición para moverse.

Vera Wohlauf estaba en la plaza y observaba a las tropas golpear y matar a los judios.
Se habia quitado la chaqueta militar por el calor.

Un policía de la compañía atestiguó al proceso: "el día de la acción , vi con mis ojos a la señora Wohlauf en vestido tomar una caminata por la plaza de Miedzyrzec durante una hora ".

En un momento algunos niños judios no pudieron permanecer en pie,los policías los quitaron del grupo y les mataron a los tiros.

Algunas enfermeras de la Cruz Roja alemana protestaron, mientras Vera seguia mirando.

Ese dia 11.000 personas fueron deportadas y en la plaza quedaron los cuerpos de 960 personas.

En las próximas semanas, Vera Wohlauf que estaba embarazada, presenció varias ejecuciones al lado de su marido.

Después de las matanzas, los matrimonios se sentaban al aire libre, bebiendo, cantando y riendo y discutiendo las actividades del día.

Y así fue como Vera Wohlauf pasó su luna de miel junto a su marido.

Ser negro en la Alemania Nazi

Mahjub bin Adam Mohamed Hussein era un punto negro en medio de esas pálidas caras famélicas que, día tras día, y a la orden de los estridentes gritos de los oficiales de las SS, se alineaban en aquel frío patio del campo de concentración de Sachsenhausen.

Durante su cautiverio, sólo el color ébano de su piel le distinguía de los demás prisioneros. Pero no era el único negro.

Fue uno de los 30.000 africanos, antillanos y afroamericanos, que fueron deportados por los nazis a los diferentes campos de concentración. Y el primero en morir, en 1944.

Aunque el calvario de los negros se eclipsó por el mucho más documentado holocausto de los judíos, estas víctimas se distinguen del resto por la diferencia de trato que se les ha dado en la memoria de los crímenes contra la humanidad.

Majhjub nació el 22 de febrero de 1904 en Daressalam en la antigua Africa Oriental Alemana, también llamada Tanganica, la actual Tanzania. En realidad se llamó Bayume bin Mohamed Hussein y a los diez años empezó a trabajar de taquígrafo en su tierra natal en el seno de una empresa alemana.

Una vez desencadenada la Primera Guerra Mundial, se alista al ejército de la tropa colonial luchando a capa y espada a favor del ocupante alemán, y contra el invasor británico, circunstancia que no le impidió morir en las garras de una Alemania, ya nazi, a la cual había servido tres décadas antes con lealtad.

Tras pasar un tiempo como prisionero de guerra en manos de los vencedores, Majhub se embarca en varios navíos hasta llegar en 1929 a Berlín. Aquí encuentra su primer empleo de camarero en el legendario bar Haus Vaterland, el local más popular del Berlín de los años 30.

Dos años más tarde se casa con la alemana María Schwadner, de cuya unión nacen tres vástagos, Adán, Anne Marie y Bodo.

A pesar de que ya poseía la nacionalidad alemana, la llegada de los nazis en 1933 significa el despojo de la ciudadanía para todos aquellos alemanes de origen africano.

Comenzó entonces una época de persecución donde los matrimonios interétnicos son prohibidos, los niños negros se ven excluidos de las escuelas e, incluso, se procedió a esterilizar a las mujeres. En aquel momento, Alemania contaba con una población afro de 25.000 personas.

La difícil estabilidad política empeora su situación laboral y el cine se convierte en una alternativa gracias a que los nazis se obsesionan con la producción de películas de aventuras coloniales. Se trataba de engrandecer el mito alemán en la Africa de principios del siglo XX a pesar de haber perdido ya, a esas alturas, todas sus posesiones territoriales en el continente.

Por una vez le favorece la tez negra que le permite trabajar en varias películas como El Jinete de Africa Oriental Alemana o en Carl Peters, una de las cintas colonialistas propagandísticas más legendarias, que le brinda la oportunidad de compartir cartel con los grandes del cine alemán de la época como Hans Albers y Hans Leibelt.

En 1935 sus compañeros de bar le echan por motivos racistas. Esto impulsó su presencia en el cine participando en más de 20 cintas, actividad que compagina dando clases de suahili en un instituto de Berlín.

A partir de 1936, el Ministerio de Interior alemán decide impartir clases secretas al cuerpo de policía para prepararlo para la reconquista de las colonias en Africa del Este.

La Gestapo le detiene en 1941 por tener relaciones extramatrimoniales con una aria «con la que además tiene hijos». Es enviado en septiembre de 1941 a Sachsenhausen acusado de «ensuciar la raza alemana» donde morirá sin pena ni gloria el 24 de noviembre de 1944.

Su primogénito Bodo muere en un bombardeo y nunca se supo lo que pasó con su mujer ni con sus otros hijos. Su tumba se halla en el cementerio de las Víctimas de la Guerra y la Violencia de Berlín junto a las de otros miles y miles de compatriotas blancos.

Ahora, en un afán de sacar de la oscuridad la memoria de las víctimas negras perseguidas por los nazis, Alemania ha decidido conmemorar por primera vez en su historia la figura de un negro perseguido por el régimen nazi.

Para ello ha sido colocada una placa dorada en el pavimento, en sustitución del adoquín original, emplazado delante de la casa donde Mahjub vivió con su familia antes de ser deportado a Sachsenhausen, situada en la Brunnerstrasse 193 de Berlín.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Cambien La Música

En Octubre de 1944, durante la invasión de Europa, la guarnición alemana que ocupaba Dunquerque se hallaba atrapada; por un costado estaba el mar y las tropas aliadas del otro.

A los miembros de una Unidad Británica de Guerra Sicológica se les encomendó la misión de hablar a la guarnición para lograr que se rindiera.
Se coloco un camión equipado con poderosos altavoces, a la orilla de unos campos inundados, un poco afuera de la ciudad.

Durante un día entero les estuvieron hablando, amenizando la propaganda con música clásica alemana…. Pero sin éxito.
A las 7 de la noche, sin embargo, se vio aproximarse a dos civiles franceses.

Pensando que era presagio de una rendición en masa, los de la Unidad Británica de Guerra Sicológica abrieron ávidamente el sobre que llevaban.

La esquela decía: “Muy agradecidos por su Bach y su Beethoven, pero nos gustaría algo de Glen Miller, pues esta noche tenemos un baile en el Club de Oficiales”.

Inteligencia Militar

"Confiado en poder conquistar Inglaterra como lo había hecho con gran parte de Europa, el gobierno alemán ordenó que la Inteligencia comenzara a crear listas de detenidos luego de la invasión.
Curiosamente, en estas listas aparece el nombre de Sigmund Freud, que residía en Londres, y el de Winston Churchill, que ya se preparaba con su gobierno para huir a Canadá y continuar desde allí la guerra."



La OSS (Office of Strategic Service, Oficina de Servicios Estratégicos), fue creada por el gobierno de EEUU al dividirse la OCI (Office of the Coordination of Information, Oficina de Coordinación de Información) en dos, en 1942.
Estando ya Estados Unidos en guerra, el objetivo era crear organismos eficientes que ayudaran de cualquier forma a la victoria.
Sin embargo, al principio la OSS no ayudó mucho: sus planes eran sencillamente ridículos.
Algunos de los más absurdos contemplaban planes para equipar a murciélagos adiestrados con bombas incendiarias que dejarían caer sobre Tokio, el uso de icebergs dirigidos que dañaran los puertos de Alemania o la modificación del clima de toda Europa mediante un misterioso sistema de "distribución de nubes".
A pesar de todos sus fracasos, el organismo continuó en servicio y comenzó a mejorar; al final de la guerra se convirtió en la Central Intelligence Group (Grupo Central de Inteligencia), y veinte meses más tarde se convirtió en la CIA.



Durante el rodaje del Señor de los Anillos, Christopher Lee (quien hizo el papel de Saruman) le comentó a Peter Jackson, que "ese no es el sonido que emite un ser humano al morir de una puñalada en la espalda".
Jackson se lo tomó a broma y Lee le comentó que había sido capitán en los servicios de inteligencia y servicios especiales durante la guerra y tuve que matar a gente.
Después de investigar e indagar, Peter Jackson comprobó que lo que había dicho era cierto, aunque las operaciones en las que participó seguían siendo un secreto"
El tipo se alistó en la RAF en 1941 y luego se pasó al naciente SAS Britanicas.


El Comando de la US Navy desde 1922 hasta 1941 tenía el nombre de CinC-US, que se pronuncia igual que "sink us" ("húndannos"). Le cambiaron el nombre por COMINCH ,después de Pearl Harbor.

¿Perdidas Leves?.No Le Creo.




El 6 de febrero en la mañana, la Quinta Fuerza Aérea atacó el campo aéreo japonés en Lae con 58 bombarderos y cazas. Al regresar a la base se encontraron con una fuerza enemiga de 50 aviones que acababan de atacar Wau. Sobrevino una tremenda refriega.

Los pilotos de Kenney aterrizaron jubilosos declarando haber derribado 25 aviones enemigos sin que se hubiese perdido ni un sólo avión aliado.

Para asombro de Kenney, el comunicado de MacArthur dando cuenta de estos hechos concluia: "nuestras pérdidas fueron leves".

Kenney objetó vigorosamente: "¡No perdimos ni un sólo avión!"

MacArthur procedió a contarle una historia que su padre le había contado de su experiencia en la frontera con el General Sherman.

El General tenía que negociar con los sioux y le dijo a su intérprete, Wild Bill Hickok, que grabara en la mente de los jefes sioux, que los indios no tenían ninguna posibilidad si insistían en combatir al hombre blanco.

La gente blanca era ingeniosa y hábil. Vaya, habían inventado el ferrocarril, una poderosa máquina que podía acarrear toda la carne de bufalo que los sioux podían matar en un año y transportarla tres veces más rápido que el más veloz de los caballos indios.

"Cuéntales del ferrocarril, Bill".

Hickok lo hizo, pero los jefes no se impresionaron. Gruñeron una breve respuesta. "¿Qué dijeron?" preguntó Sherman.

"No le creen". Dijo Hickok.

"Muy bien. Cuéntales del buque a vapor. Diles cómo el hombre blanco hizo un gran buque movido a vapor que es capaz de llevar a todos los sioux de un lado a otro por todos los ríos".

Hickok hizo lo que Sherman le ordenó pero los sioux seguían sin impresionarse para nada. "General, no le creen" dijo Hickok.

"Bill", dijo Sherman, jugando su carta de triunfo, "Cuéntales del telégrafo. Diles como yo tengo una cajita negra aquí y el Gran Padre Blanco una cajita en Washington. Cuando yo le hablo a mi caja el gran Jefe Blanco en Washington me escucha y cuando él habla a su cajita negra, yo lo escucho".

Hickok miró fijamente a Sherman. "Qué pasa ahora?"

"General...ahora yo no le creo", dijo Hickok.

"De modo que creo que sería mejor decir que nuestras pérdidas fueron leves", concluyó MacArthur".

Citado de "Los viejos soldados nunca mueren" de Geoffrey Perret.

El Tambor



A principios de 1945 la División 45 de la Infantería norteamericana invadió una cuartel general alemán, y entre el botín encontró un tambor del regimiento escocés Gordon Highlanders, perdido durante la retirada de Dunkerque.

El reintegro del tambor a sus dueños se hizo en una ceremonia llena de colorido, celebrada en Munich poco después del día de la victoria. Para recibirlo, los del Gordon Highlanders enviaron su magnifica banda ataviada con los toneles típicos escoceses.

El tambor de la banda recibió el instrumento con un redoble, y los músicos, formados, tocaron sus estridentes gaitas.

Uno de los oficiales del Gordon Highlanders recito la orgullosa historia del regimiento. En seguida desfilaron por el lugar varios batallones norteamericanos.

En suma, fue una tarde digna de recordar... muy larga, de mucho polvo y mucho calor.
Cuando todo hubo terminado y los soldados se subían en sus camiones para volver a la base, se oyó que uno comentaba:
“!Dios quiera que no se les vuelva a perder el maldito tambor¡”

Buena Suerte




En el verano de 1944, durante la campaña de Italia, una flotilla de lanchas torpederas inglesas (llamada MTB), dirigidas por oficiales de la Real Marina de Canadá, cuidaba a las tropas del ejercito canadiense, que se abrían paso hacia el norte costeando el Adriático italiano.

Las MTB operaban desde la isla yugoslava de Vis. Por las noches se lanzaban al adriático y atacaban a las unidades e instalaciones del enemigo a lo largo de la costa de Italia; después se refugiaban en la base que tenían en la isla.

Una noche en que las MTB regresaban triunfantes de un ataque, al capitán de una de las lanchas le pareció ver a lo lejos una unidad enemiga.

La observo toda la noche, y al amanecer cayo en la cuenta de que era otra MTB. De inmediato le envió este mensaje: ”Tienen suerte. Les estuvimos apuntando toda la noche”.
“Mas suerte tuvieron ustedes” respondieron los otros. “Nosotros les lanzamos dos torpedos”

jueves, 29 de noviembre de 2007

Postales de Stalingrado



El día de fin de año de 1942 se relajó un tanto la disciplina en el Ejercito Rojo acantonado a lo largo de la rivera del rio Volga.

Varios jefes soviéticos celebraron fiestas en honor de los actores, músicos y bailarines que visitaban Stalingrado para entretener a las tropas. Uno de los ejecutantes, el violinistas Mijail Goldstein, prefirió ir a las trincheras del frente para obsequiar a los soldados con un recital.

Goldstein jamás había visto un campo de batalla como el de Stalingrado: era una ciudad destruida en su totalidad por las bombas; esparcidos entre los escombros había centenares de esqueletos de caballos que el enemigo hambriento habia dejado limpios. Profundamente emocionado, Goldstein toco como nunca, hora tras hora, para un publico que, a los ojos vistas, se deleitaba con aquella música.

Y aunque el gobierno soviético había prohibido la interpretación de obras de compositores alemanes, Goldstein dudaba que algún comisario protestara por ello la víspera del año nuevo.
La música que tocaba se infiltraba por los altavoces hasta las trincheras alemanas..., y de pronto ceso el fuego.

Cuando termino su actuación el violinista, hubo un profundo silencio en las filas rusas. Entonces, procedentes de un altavoz situado en las trincheras alemanas, unas palabras en ruso mal pronunciado rasgaron la quietud: “toquen mas de Bach. No dispararemos”.
Empuñando el violín, Goldstein procedió a tocar una animada gavota de Bach.




Un día el cabo Heinz Neist, de 31 años de edad, se encontró con un oficial que, sonriendo maliciosamente, le pregunto: “¿Quiere algo de comer?” Neist acepto agradecido, y se sentó frente a un plato lleno de papas, carne y salsa. Al verlo contemplar aquel festín con cierta desconfianza, el oficial le aseguro:”Coma. No es carne humana”.
Eso basto a Neist, quien no tardo en engullir todo. La carne sabia a ternera, pero solo al acabar pregunto de que era. El oficial le confeso que era el ultimo de sus perros Doberman –Pinsher.




Durante el cerco de Stalingrado los soldados alemanes carentes de suministros y alimentos recibieron encomiendas insólitas. Como la Luftwaffe no permitía a los oficiales de intendencia del ejercito revisar los cargamentos destinados a Stalingrado, los hambrientos soldados del Aeropuerto de Pitomnik solían abrir cajas de artículos totalmente inútiles.

Un día encontraron millares de fundas de celofán para granadas de mano.., sin granadas. Otra vez fueron cuatro toneladas de orégano y pimienta, cuando los soldados comían ratones.
El mas irónico de estos cargamentos fue uno de millones de preservativos.

martes, 13 de noviembre de 2007

La Rosa Blanca de Stalingrado.





Lilya Litvyak


Lilya nació en Moscú el 18 de agosto de 1921. Lilya era su apodo, su verdadero nombre era Lidiya, era descrita como una “impactantemente bella mujer” lo que logro ganarle un lugar de aprecio entre el publico y junto con su éxito como piloto sirvió al ministerio de propaganda de la Union Sovietica.

Comenzó su servicio en el Regimiento de Combate 586 donde volaba mas que nada en misiones defensivas desde enero hasta agosto de 1942. En agosto fue transferida a escuadrones de hombres debido a su éxito, el primero fue el 286, luego el 437 que había sido equipado con Lavochkins La-5.

Al final de enero de 1943 fue transferida al 296 junto con otras dos pilotos con habilidades, y el 17 de febrero fue condecorada con la orden del estandarte rojo dos días después fue ascendida a Teniente Júnior y luego a Teniente Señor.

Una vez destinada rapidamente destaco por su actitud temeraria al no dudar en entablar combates con las formaciones alemanas sea cual fuese el numero de enemigos. Sus combates eran seguidos de cerca por la prensa comunista como tambien lo hacian con diferentes combatientes nacionales a fin de esperanzar y animar a los jovenes a seguir sus pasos.

Pintó en cada lado de la cabina de su Yak-1 una lila blanca, de ahí su apodo.

Según su mecánica Inna Pasportnikova, a Lilya le gustaban tanto las flores que normalmente recogía flores salvajes para llevarlas en la cabina durante sus misiones y tenia una postal con rosas amarillas en el panel de instrumentos.

La lila blanca en el fuselaje se hizo rápidamente conocida entre los alemanes que siempre intentaban duelos con el Yak-1 y se alejaban rápidamente si Lilya se acercaba demasiado.

Fue herida dos veces en julio, primero el 16 y luego el 18, ambas veces aterrizo tras las líneas enemigas, la primera volvió caminando y la segunda fue rescatada por un piloto que aterrizo cerca de ella.

Su mayor hazaña tuvo lugar en los cielos de Karkov cuando se enfrento y derribo ella sola a cuatro BF-109, de los cuales dos de ellos explotaron en el aire y los otros dos fueron derribados salvando a sus pilotos el saltar en paracaidas cuando ya no ponian hacer nada por sus aviones, estos pilotos se llamaban Franz Muller con su BF-109G-4 y Karl Otto-Harloff a bordo de un BF-109G-2.

Murió en combate sobre Orel mientras escoltaba unos Sturmoviks que volvian de un ataque el 1 de agosto de 1943.

Por su notoriedad entre los alemanes 8 Messerschmitt Me-109 se concentraron solamente en el Yak de Lilya que finalmente fue derribado sin antes llevarse a dos de los Me-109 con ella.

Su cuerpo nunca fue encontrado pero un monumento en Krasy Luch fue erguido en su honor, con 12 estrellas de oro, una por cada avión que derribó.

Tenia 168 misiones y 22 años cuando murió.

martes, 30 de octubre de 2007

Italia 1943

En el invierno de 1943 Italia ya no formaba parte del Eje, se había salido de la guerra, lo cual la llevó, paradójicamente, a entrar completamente en ella. El suelo italiano, y los civiles que lo habitaban, sufrieron lo indecible a manos de las tropas alemanas y también aliadas.

El Mariscal Kesselring estaba dispuesto a impedir la subida de las tropas aliadas por la bota italiana, y para ello creó la Línea Gustav que nada tenía que envidiar a la Maginot y que en la práctica resultó mucho más formidable que ésta.

Los aliados, con tropas de todas las nacionalidades: norteamericanos, indios, británicos, canadienses, indios, sudafricanos, tunecinos, marroquíes, argelinos, senegaleses, brasileños, polacos, neozelandeses, nepalíes, belgas e incluso italianos monárquicos fueron los encargados de desalojarlos de las trincheras y los fuertes de hormigón que se escalonaban en las rocas y las montañas de los Apeninos, entre Nápoles y Roma.

La heterogeneidad de las tropas aliadas fueron en si mismo un obstáculo al generar complejos problemas de dirección con comandantes provenientes de disciplinas militares muy distintas:
“Durante el trayecto, los diversos batallones y compañías formaban un convoy de aspecto extraño. De los camiones brotaban toda clase de excrecencias, tales como cajones de pollos vivos, cubos, bolsas de agua, trozos de muebles y ropas secándose al viento.De algunos de los camiones llegaban los balidos de ovejas y cabras, porque tanto musulmanes como hindúes transportaban su carne viva la sacrificaban ritualmente según la necesitasen.
El convoy entero era como un circo ambulante, si bien erizado de armas, y el espectáculo era observado con asombro por la población italiana, harta de la guerra” .

“Las patrullas sufrían frecuentes emboscadas en el terreno montañoso. Un cabo de la Durhan Light Infantry relata uno de esos episodios: ‘Nos descubrieron. Jerry disparó sus morteros contra nosotros, así que tuvimos que regresar a nuestras posiciones. Ni antes ni después he estado bajo un cañoneo como aquel.

Aquella noche Jerry [los alemanes] lanzó todo lo que tenía contra nosotros. Bastantes de los nuestros quedaron conmocionados –sencillamente perdieron los nervios- lloraban, reían, lloraban un momento, reían al siguiente… como si fueran niños’.

Nápoles

Ciudad destrozada por los alemanes y tomada por los aliados que la convirtieron en su base de operaciones y centro de esparcimiento.
Antro de corrupción y diversión, donde la vida no valía casi nada y el honor era un concepto desconocido:
“El cómico Tommy Trinder, que visitaba las áreas de retaguardia entreteniendo a las tropas británicas, siempre obtenía una carcajada cómplice cuando contaba un chiste sobre su primera llegada al puerto de Nápoles.
Según sus órdenes, contaba, debía presentarse inmediatamente ante el jefe de puerto; que tendría un coche preparado para llevarle a su primer espectáculo para las tropas.

Cuando Trinder bajaba del barco fue abordado por uno de los muchos chulos que frecuentaban el puerto. “Yo te llevo a chica bonita”, ofreció el proxeneta.

Tommy siguió caminando. Aun persiguiéndole, el proxeneta le repitió su oferta.
El cómico se paró y dijo: “No quiero una chica bonita. Quiero al jefe del puerto”.

El italiano alzo la vista al cielo, como una expresión de asombro ante los peculiares gustos del ‘inglese’.

“El jefe de puerto –repitió-. Es muy difícil; pero yo intento.


Bromas aparte la población lo pasó realmente mal, y esto sin hablar de los irregulares marroquíes que sembraron el terror en sus avances, ya que al llegar a los pueblos, mientras mantenían inmovilizados a punta de pistola a los hombres del lugar, violaban a todas las mujeres sin distinción de edad, desde niñas hasta abuelas, causándoles graves daños que en muchos casos las condujeron a la muerte.

Matthew Parker ,The Story of the Hardest-fought Battle of World War Two.

Detenerlos a Cualquier Costo

Se habla mucho de las heroicas cargas de los polacos contra los Panzer, pero una de las mayores y más estúpidamente valientes de la segunda contienda la efectuó una unidad soviética.

El 17 de noviembre de 1941,la 44ª División de Caballería Mongola, del décimosexto ejército soviético, ataco al Reg .Inf.. 240 alemán al galope y esgrimiendo sus sables, cerca del pueblo de Moussino, durante la blitzkrieg hacia Moscú para tomar el puente de Yakhroma.

Recibidos con una tormenta de fuego, apenas 30 atacantes llegaron hasta las líneas germanas.

En 10 minutos, 2.000 caballos y sus jinetes yacían desangrándose en el suelo nevado.

Ni un alemán resultó muerto o herido.

El relato de un soldado aleman.

Aunque no podiamos creernos que el enemigo pretendiese atacarnos a campo abierto,ya que el terreno frente a nosotros parecia una explanada para desfilar,de pronto tres filas de caballeria iniciaron galope hacia nuestras posiciones.

Los jinetes cargaron echados sobre los cuellos de sus caballos y blandiendo sables que refulgian al sol.
Nuestros primeros proyectiles hicieron explosion justo en medio de sus filas,tras lo cual todo quedo oculto bajo una espesa nube negra.

Cuerpos dezpedazados de jinetes y caballos salieron volando por los aires sin que se pudieran distinguir unos de otros.

Mientras los caballos,enloquecidos por ese infierno,corrian desbocados en todas direcciones,los pocos supervivientes fueron rematados por el fuego de la artilleria y las ametralladoras.

Inesperadamente,una segunda oleada de jinetes cargo saliendo del bosque.

Resultaba imposible imaginar que,aniquilados los primeros escuadrones,aquella escena dantesca se repetiría,pero ya teniamos nuestra armas bien apuntadas hacia el objetivo,por lo que esta vez la caballeria quedo arrasada en menos tiempo aún.

Fuente:B. Nevzorov,Moskovskaya Bitva

viernes, 26 de octubre de 2007

“La Pelota como Bandera”.



Corre 1942, las tropas nazis han invadido la URSS y ocupan Kiev, capital ucraniana.


Josif Kordik, dueño de la Panadería Nº 3, almuerza en un restaurante cuando divisa en la vereda del frente a Nikolai Trusevich, arquero del popular Dínamo.


La guerra ha obligado a disolver el equipo y sus jugadores se han dispersado.

El gigante Trusevich -hambriento y muerto de frío- recién ha salido de un campo de prisioneros y deambula sin saber dónde dormir.


La reacción natural del hincha habría sido pedirle un autógrafo al ídolo. Kordik no sólo hace eso: le ofrece trabajo como barrendero.


Colaboracionista alemán, ve pronto una oportunidad única. Gracias a Trusevich recluta en su fábrica a una docena de las mayores estrellas del futbol local.


“Me escondía en la casa de mi suegra. Nikolai me contó la idea y lo ayudé a encontrar al resto de los muchachos”, relata el wing Makar Goncharenko.


Los desesperados cracks reciben comida y techo cuando el país está en ruinas.


F.C.Start


Hasta aquí podría ser una historia ejemplar.

Pero Kordik no es un tipo misericordioso y aprovecha su poder para crear un equipo personal que entrena en el patio de la panadería.


Simpatizantes comunistas, los jugadores deciden que su camiseta sea de un color rojo furioso.

Así nace el FC Start, una verdadera selección de Kiev que sin saberlo camina al matadero.


“No tenemos armas, pero venceremos en la cancha a los fascistas bajo los colores de nuestra bandera”, proclama el arquero Trusevich antes del primer partido oficial, que juegan con botas de trabajo y overoles recortados.


Los nazis usaron al fútbol como instrumento de propaganda.


Quisieron organizar el abortado Mundial de 1942 y dos semanas antes de la caída de Berlín aún se jugaban partidos de copa.


Un equipo de la anexada Austria, el Rapid de Viena, figura como campeón de la temporada 1941 del fútbol alemán.


En cada país ocupado se organizaron torneos para brindar a la población una falsa sensación de normalidad. Eso sucedió en Ucrania.


En la extraña liga creada en 1942 participaron seis cuadros.

Cuatro representaban a ejércitos del Eje. El quinto era el Rukh, formado por colaboracionistas locales; el sexto, el FC Start, que en el primer partido aplastó por 7 a 2 a sus compatriotas.


Kordik los había obligado a participar pese al evidente riesgo.

La caridad de sus compatriotas les permitió comprar calcetines y pantalones cortos para los siguientes encuentros.


Sin querer, el Start se había convertido en símbolo de la resistencia y en un buen negocio.

Jugando en un pequeño y atiborrado estadio siguió goleando sin piedad a sus rivales.


El 6 de agosto se coronó campeón invicto humillando por 5 a 1 al Flakelf, el invencible seleccionado de la Luftwaffe.


“Pese al marcador, ambos equipos fueron parejos”, informó una escueta nota de prensa nazi.


Al día siguiente los alemanes tapizaron Kiev con carteles que anunciaban una innecesaria revancha, que se jugaría dos días después.


Ese caluroso domingo 9 de agosto, el Estadio Zenit estaba repleto.


En la tribuna, oficiales nazis; en las galerías, el pueblo ucraniano custodiado por soldados y mastines.


El árbitro advirtió al Start que debía saludar a sus rivales con un sonoro “Heil, Hitler”.


En vez de ello, en la cancha los ucranianos se golpearon el pecho y gritaron a la usanza comunista.


El primer tiempo fue un festival de patadas que el réferi no quiso ver. Trusevich permaneció varios minutos inconsciente luego de ser golpeado en la cabeza y, sin arquero, los germanos abrieron la cuenta.


Pese al robo, los de rojo se fueron al descanso venciendo por tres a uno, con dos tantos del goleador Ivan Kuzmenko.


Las graderías hervían y el comandante de ocupación Eberhardt era insultado por un verdadero coro popular.


En el entretiempo, un oficial nazi entró al camarín del Start. “Deben comprender las consecuencias de sus actos”, les advirtió.


Sin embargo el orgullo fue más fuerte y los rojos vencieron por 5 a 3.


El árbitro suspendió el partido luego de que Aleksei Klimenko, defensa ucraniano, gambeteó a medio equipo rival, llegó hasta la línea de gol y en vez de anotar volvió caminando con el balón al círculo central.


La multitud enloqueció e incluso soldados húngaros y rumanos, aliados alemanes, participaron de revueltas en las afueras del estadio.


Extrañamente, el fin de semana siguiente el FC Start volvió a jugar y goleó por 8 a 0 al Rukh.


Pero dos días después nueve de sus jugadores fueron detenidos por la Gestapo y acusados de sedición.


El volante Nikolai Korotkykh fue ejecutado en el acto: su propia hermana lo había denunciado como espía ruso.


Tras semanas de torturas el resto fue enviado al tenebroso campo de concentración de Siretz.

Luego de un ataque de partisanos ucranianos se ordenaron fusilamientos selectivos como amedrentamiento. Kuzmenko, Klimenko y el arquero Trusevich fueron ejecutados.


Este último murió con su camiseta puesta gritando “¡el deporte rojo nunca morirá!”.


Sus cuerpos fueron lanzados a un barranco.

Sólo cuatro miembros del FC Start sobrevivieron hasta la liberación rusa.


Lo que vino fue absurdo. Autoridades estalinistas los acusaron de traición por confraternizar con el enemigo y sólo salvaron la vida jurando guardar silencio para siempre.


Pero su leyenda crecía en Ucrania y en los años 60 salió a la luz.


La adornada historia oficial establecía que luego de la victoria contra los nazis los once jugadores del equipo, aún uniformados, habían sido fusilados en un risco con los puños en alto.


Esa versión fue recogida por el uruguayo Eduardo Galeano en su relato “La Pelota como Bandera”.


Tras la caída de la URSS se conoció la verdad. Makar Goncharenko era el único miembro del FC Start que aún vivía y por fin pudo hablar.


Poco antes de fallecer en 1996 conversó con el periodista inglés Andy Dougan, autor del libro “Dínamo: Defendiendo el honor de Kiev” (recientemente publicado en español).


El viejo lateral tenía la película muy clara y no se creía un héroe: “Mis amigos no murieron porque fueran grandes jugadores, murieron como tantos otros porque dos regímenes totalitarios se enfrentaron. Estábamos condenados a ser víctimas de una masacre a gran escala”.


En Ucrania, los jugadores del FC Start hoy son héroes patrios y su ejemplo de coraje se enseña en los colegios.


En el estadio Zenit una placa reza “A los jugadores que murieron con la frente en alto ante el invasor nazi”.


Y quienes conservan una entrada del partido más triste de la historia tienen asegurado de por vida el pase gratis para alentar al Dínamo de Kiev.

Jasper Maskelyne,un mago en Guerra.

“Denme libertad y no habrá límites para los efectos que puedo crear en el campo de batalla.
Puedo crear cañones donde no los hay y hacer que disparos fantasmas crucen el mar.
Puedo colocar un ejército entero en el terreno si eso es lo que quiere, o aviones invisibles, incluso puedo proyectar en el cielo una imagen de Hitler sentado en el wáter a miles de pies de altura”.

Empezada la 2ª guerra mundial los teatros se quedaron vacios y Maskelyne decide alistarse en el ejército, concretamente en la división de camuflaje.

Su pensamiento era ¿si puedo engañar a unos espectadores a pocos metros, seguro que puedo engañar a los alemanes a cientos de millas?. Pero no os penseis que le fue fácil, no, todo lo contrario, el ejército denegaba constantemente sus ideas y el empleo de magia en la guerra.

Con 37 años el dia 14 de octubre de 1940 ingresa en la academia de camuflaje y para ser tenido en cuenta tuvo que hacer una demostración ante un inspector general al que engañó con técnicas de ocultación de ametralladoras.
Esto le valdría para que aquel le reclutase y así en la primavera de 1941 llega a el Cairo.

No obstante aun tendría que luchar lo suyo para que le asignasen alguna misión ya que los mandos preferian que utilizase la magia para distraer a la tropa.

A fuerza de insistir le dejan crear una unidad de camuflaje experimental en la que el propio Maskelyne recluta uno por uno entre 400 a sus colaboradores a los que el denominaria la banda mágica.

Entre estos había un dibujante, un maestro vidriero, un ceramista, un ingeniero electrico y algún analista quimico pero especialmente destacó un carpintero escenógrafo de teatro.

Despues de varios meses sin obtener misión alguna y tras la desesperación del ejército aliado de ver como los alemanes les bombardeaban, por fin se recurre a la banda mágica para una misión: defender el puerto de Alejandría.

Este puerto era la base marina principal en Norafrica de los aliados y un bombardeo hubiese sido nefasto.

El 18 de junio del 41 empieza a estudiar el puerto para determinar la técnica ya que había que ocultar cientos de buques, edificios y todo entre varios canales marinos, desde luego es algo mas complicado escamotear un puerto que una bola o moneda.

Una vez analizado todo Maskelyne anuncia su plan que no sería el de ocultar el puerto sino trasladarlo de sitio. Utilizando barro, lona y carton construye una réplica del puerto pero la lleva a una bahía no utilizada que estaba separada por pocos km. (bahía Maryut) y que era muy parecida al puerto de Alejandría, al menos vista desde el aire y debemos pensar que entonces los aviones no llevaban los sistemas sofisticados de ahora por lo que atacaban guiados por las luces y fotografías aereas.

La maestria de Maskelyne con el uso de las perspectivas y sus conocimientos de las técnicas con luces y sombras eran determinantes para todos los trucos empleados.

Hizo una replica completa de las luces del puerto de Alejandría y además colocó explosivos controlados para simular los aciertos de las bombas enemigas.

La magia de Maskelyne está preparada.
Es de noche, se apagan todas las luces del puerto de Alejandría al tiempo se encienden las de la bahía de Maryut (el falso puerto), cuando los aviones llegan se detonan cargas por control remoto que desvian la atención de todos los pilotos sobre ese punto en el que empiezan a disparar creyendo que las primeras explosiones las habian provocado sus propias bombas.

Una verdadera lección de distraccion que se mantendría durante 2 noches mas que los alemanes siguieron bombardeando el falso puerto.
Maskelyne y su banda mágica ha tenido un rotundo éxito.
Esto sirve para que le nombren Comandante y lo más importante el respeto de sus superiores.

A partir de aqui los retos serían aun mayores: el canal de Suez, en el que utilizó técnicas de cámara negra y un sofisticado juego de espejos, la ocultación de un destacamento de tanques atravesando el desierto, la batalla de Alamein en la que Maskelyne realizó el mayor engaño de todos al crear un falso ejército que desvió a los alemanes a una zona que permitió a los aliados obtener ventajas en esa batalla.

Estas fueron las principales actuaciones de Jasper Maskelyne en la 2ª guerra mundial.

Murió en Kenia en 1973 llevándose con él los secretos de guerra.

Como muchos magos de la historia su vida está llena de misterios y hasta su propio hijo (que no se dedica a la magia) dice que le cuesta separar realidad y ficción en la biografia de su padre."

All That Jazz




El Luftwaffe Oberleutenant Dietrich Schulz-Koehn anduvo a lo largo de las vias de ferrocarril cerca de Saint Nazaire con otros tres oficiales alemanes.


Cuatro oficiales americanos bajaron de las líneas hacia ellos.

El fuego de armas portátiles podía ser oído en la distancia.


El invierno de 1944 era frío.El día era gris, como una vieja impresión de una película en blanco y negro de guerra...


Ellos en esa pelicula tenían papeles menores, eran una atracción secundaria.

El teatro principal de guerra se había movido el este de Alemania.

Tomaron fotografías el uno del otro, y negociaron las copias.


Un oficial Afroamericano que había estado admirando la Rollieflex de Schulz-Koehn's preguntó: ¿" Cuánto quiere usted por la cámara? "


" No está a la venta. ",respondió.


Al oficial aleman le caian simpaticos los Americanos y en particular los de raza negra.


¿" Y por aproximadamente tres cartones de Luckies y cuatro pares de medias de mujer?.


La negativa ya no era suficiente.


Pero en realidad había algo. ¿Por qué no preguntar? .


La guerra estaba casi terminada de todos modos.


El Oficial Schulz-Koehn se enderezó y ajustó su abrigo de cuero.


No había nada que perder.


Vaciló un instante y preguntó.¿"Tiene usted algún disco de Count Basie? "



Jean Baptiste “Django” Reinhardt nació en Bélgica en el seno de una familia gitana y nómada en 1910.


Ya desde niño, había asombrado a todos con su habilidad musical y su destreza tocando el banjo, que no abandonó hasta los dieciocho años, momento en el que, al haberse quemado una mano al incendiarse la carreta en la que vivía con su primera esposa, perdió la sensibilidad en los dedos medio y anular de la mano izquierda.


Aún en el hospital, Reinhardt empezaba a convencerse de que su carrera musical había terminado prematuramente cuando su hermano, Joseph Reinhardt, le regaló una guitarra que cambiaría su vida.


Reinhardt cambió el banjo por la guitarra definitivamente, e inventó una nueva técnica acorde a sus facultades mermadas. Progresivamente se fue interesando por el jazz.


Admiraba, sobre otros, a Duke Ellington y a Louis Armstrong.

En el jazz encontró la perfección formal y la precisión instrumental, carentes en la música popular, que admiraba en la música clásica (según sus propias palabras).


En 1931, en un club de Montparnasse, Django conoció a Stephane Grapelli, y quedó impresionado por su virtuosismo con el violín.


Desde ese momento empezaron a tocar juntos.

Esta unión culminó con la fundación del Quinteto del Hot Club de Francia, grupo con el que obtendría fama y reconocimiento internacional.


Durante la segunda guerra mundial se separó de Grapelli, puesto que éste se quedó en Londres, y salvó su vida por ser el protegido de un oficial nazi admirador suyo,el Oberleutnant Dietrich Schultz-Koehn.


A este oficial lo conocio en Paris cuando tocaba con su banda de jazz en La Cigale .


La Banda estaba integrada por musicos de color,un judio y Django que era gitano.


En los años siguientes Django compartió escenario con todos los “jazzmen” americanos que visitaron Paris.


En 1946 viajó a Estados Unidos para hacer una gira como invitado especial de la orquesta de Duke Ellington.


Debido a un fatal golpe le sobrevino una hemorragia cerebral que acabó con su vida en 1953 a los 43 años de edad.


Fuente:Jazzzeitung ,Wehrmachtsoffizier und Jazzpropagandist.

Axis Sally,La Rosa De Berlin.








Axis Sally nació en Portland, Main el 29 de Noviembre de 1900, con el nombre de Mildred Elizabeth.

Fueron sus padres Vincent Sisk y Mae Hewitson Sisk.
Sus padres se divorciaron, en 1907, antes que ella cumpliera 10 años.
Poco después, su madre se casó con un dentista llamado Robert Bruce Gillars y por esa razón Mildred tomó el apellido de su padrastro, siendo desde entonces Mildred Elizabeth Sisk Gillars.

Su vida transcurrió de manera normal. Creció, se educó y se graduó en 1917.
Estudió en la universidad de Ohio Wesleyan, situada en el pueblo de Delaware hasta 1922, sin lograr obtener el título en Arte Dramático, pero tomando cursos de idiomas y vocalización.

Sin duda estaba bien preparada para el trabajo que desempeñaría en el futuro.
En 1929 su madre la llevó a Francia donde estudió por espacio de 6 meses.
De regreso a Estados Unidos trabajó en Nueva York, donde obtuvo pequeños papeles en comedias musicales, pero nada importante que la hiciera destacar.

Entre 1934 y1935, estuvo en Alemania, estudiando música en Dresde y trabajando como vendedora e instructora de inglés en Berlitz.Regresó a Estados Unidos y volvió a Alemania, poco después del ataque a Pearl Harbor.

Trabajó como aspirante a actriz, como mesera y oficinista, mientras esperaba la oportunidad de obtener un papel dramático en el teatro o en el cine.
Conoció a Max Otto Koischwitz ex ciudadano americano y ex profesor universitario,con quien tuvo un romance. Otto, en esos momentos oficial del ejército alemán, se desempeñaba como director de programación de Radio Berlín y a cargo de la difusión de propaganda política.

Trabajando para El Reich

Por medio de Otto, se involucró en el Ministerio de Propaganda y trabajó activamente radiodifundiendo material escrito específicamente dirigido a las fuerzas armadas americanas, a los prisioneros de guerra y a las mujeres que en Estados Unidos esperaban el regreso, sanos y salvos, de sus hijos al hogar.

Su principal misión, bajo el seudónimo de Midge at the Mike (Midge en el Micrófono), era la desmoralización del enemigo.

El apelativo Axis Sally le fue puesto por los soldados americanos en el frente. Mildred se convirtió en una estrella de tipo disk-jockey con un programa llamado "Hogar, Dulce Hogar", pero que estaba cargado de una fuerte dosis propagandística, dirigida especialmente contra los judíos y contra el Presidente Franklin Roosevelt, entre otros políticos de la época.

El programa diario se inició el 11 de Diciembre de 1941 y duró hasta el 6 de mayo de 1945.La mayoría de los programas fueron emitidos desde Berlín, pero también se efectuaron en Holanda. Francia y durante la Batalla del Bulge, cuando estuvo muy activa intentando desmoralizar a las fuerzas americanas.

Todas esas emisiones fueron grabadas en Silver Hill, Maryland, Estados Unidos y servirían de pruebas durante el juicio que se le siguió luego de ser capturada.

Normandia

El programa más famoso de Sally fue uno titulado Visión de la Invasión ocurrido el 11 de mayo de 1944.
Fue dirigido a las tropas americanas en Inglaterra mientras esperaban el momento de la invasión a Normandía. Mildred hizo el papel de una madre que soñó que su hijo moría durante la invasión, en un barco incendiado durante la travesía.

El programa fue adornado con gran profusión de efectos sonoros, mientras un locutor relataba, "The D of D-Day stands for doom... disaster... death... defeat... Dunkerque or Dieppe" es decir " la D del Día-D significa sentencia, desastre, muerte, derrota, Dunquerque o Dieppe."

Después de la rendición de Alemania, Mildred trabajó con los desplazados en la obtención de comida, casa, tratamiento médico, localización de parientes y amigos desaparecidos y hasta en la búsqueda de empleo para los millones de personas desocupadas.

Prisión

Pasó tres semanas en un hospital americano en 1946.
Luego fue internada en un campo de prisioneros en Wansel Alemania, pero se le otorgó amnistía y fue liberada, en la Navidad de 1946.

Vivió en la Zona Francesa de Berlín, pero un día al tratar de renovar su pase en Frankfurt fue arrestada y encarcelada, por más de un año.

El 21 de Agosto de 1948, fue llevada a los Estados Unidos y recluida en la Cárcel del Distrito de Columbia en Washington. Más tarde se le hicieron 10 cargos de traición a la patria, que se convirtieron en 8, siendo enjuiciada, el 25 de Enero de 1948.


El 10 de Marzo de 1949, un jurado federal de siete hombres y cinco mujeres la exculpó de 7 cargos y sólo la encontró culpable, luego de la presión gubernamental en el décimo cargo, que fue el haber propalado el programa La Visión de la Invasión.

Axis Sally fue sentenciada a prisión de 10 a 30 años y al pago de una indemnización de $10,000.00. Luego de pasar 12 años de encarcelada en el Reformatorio de Mujeres en Alderson, West Virginia, fue indultada, pero prefirió permanecer en prisión para ridiculizar la acusación de traidora.

Dos años después solicitó su liberación saliendo de la cárcel el 10 de Junio de 1961.

Ingresó a un convento de monjas católicas cerca a Columbus, Ohio.

Trabajó como maestra en la escuela de la congregación y regresó a la universidad obteniendo un título de grado en locución en el año 1973.

Mildred Elizabeth Gillars, más conocida como Axis Sally, murió de cáncer al colon el, 25 de Junio de 1988, en Columbus, Ohio, a la edad de 87 años.