jueves, 29 de noviembre de 2007

Postales de Stalingrado



El día de fin de año de 1942 se relajó un tanto la disciplina en el Ejercito Rojo acantonado a lo largo de la rivera del rio Volga.

Varios jefes soviéticos celebraron fiestas en honor de los actores, músicos y bailarines que visitaban Stalingrado para entretener a las tropas. Uno de los ejecutantes, el violinistas Mijail Goldstein, prefirió ir a las trincheras del frente para obsequiar a los soldados con un recital.

Goldstein jamás había visto un campo de batalla como el de Stalingrado: era una ciudad destruida en su totalidad por las bombas; esparcidos entre los escombros había centenares de esqueletos de caballos que el enemigo hambriento habia dejado limpios. Profundamente emocionado, Goldstein toco como nunca, hora tras hora, para un publico que, a los ojos vistas, se deleitaba con aquella música.

Y aunque el gobierno soviético había prohibido la interpretación de obras de compositores alemanes, Goldstein dudaba que algún comisario protestara por ello la víspera del año nuevo.
La música que tocaba se infiltraba por los altavoces hasta las trincheras alemanas..., y de pronto ceso el fuego.

Cuando termino su actuación el violinista, hubo un profundo silencio en las filas rusas. Entonces, procedentes de un altavoz situado en las trincheras alemanas, unas palabras en ruso mal pronunciado rasgaron la quietud: “toquen mas de Bach. No dispararemos”.
Empuñando el violín, Goldstein procedió a tocar una animada gavota de Bach.




Un día el cabo Heinz Neist, de 31 años de edad, se encontró con un oficial que, sonriendo maliciosamente, le pregunto: “¿Quiere algo de comer?” Neist acepto agradecido, y se sentó frente a un plato lleno de papas, carne y salsa. Al verlo contemplar aquel festín con cierta desconfianza, el oficial le aseguro:”Coma. No es carne humana”.
Eso basto a Neist, quien no tardo en engullir todo. La carne sabia a ternera, pero solo al acabar pregunto de que era. El oficial le confeso que era el ultimo de sus perros Doberman –Pinsher.




Durante el cerco de Stalingrado los soldados alemanes carentes de suministros y alimentos recibieron encomiendas insólitas. Como la Luftwaffe no permitía a los oficiales de intendencia del ejercito revisar los cargamentos destinados a Stalingrado, los hambrientos soldados del Aeropuerto de Pitomnik solían abrir cajas de artículos totalmente inútiles.

Un día encontraron millares de fundas de celofán para granadas de mano.., sin granadas. Otra vez fueron cuatro toneladas de orégano y pimienta, cuando los soldados comían ratones.
El mas irónico de estos cargamentos fue uno de millones de preservativos.

martes, 13 de noviembre de 2007

La Rosa Blanca de Stalingrado.





Lilya Litvyak


Lilya nació en Moscú el 18 de agosto de 1921. Lilya era su apodo, su verdadero nombre era Lidiya, era descrita como una “impactantemente bella mujer” lo que logro ganarle un lugar de aprecio entre el publico y junto con su éxito como piloto sirvió al ministerio de propaganda de la Union Sovietica.

Comenzó su servicio en el Regimiento de Combate 586 donde volaba mas que nada en misiones defensivas desde enero hasta agosto de 1942. En agosto fue transferida a escuadrones de hombres debido a su éxito, el primero fue el 286, luego el 437 que había sido equipado con Lavochkins La-5.

Al final de enero de 1943 fue transferida al 296 junto con otras dos pilotos con habilidades, y el 17 de febrero fue condecorada con la orden del estandarte rojo dos días después fue ascendida a Teniente Júnior y luego a Teniente Señor.

Una vez destinada rapidamente destaco por su actitud temeraria al no dudar en entablar combates con las formaciones alemanas sea cual fuese el numero de enemigos. Sus combates eran seguidos de cerca por la prensa comunista como tambien lo hacian con diferentes combatientes nacionales a fin de esperanzar y animar a los jovenes a seguir sus pasos.

Pintó en cada lado de la cabina de su Yak-1 una lila blanca, de ahí su apodo.

Según su mecánica Inna Pasportnikova, a Lilya le gustaban tanto las flores que normalmente recogía flores salvajes para llevarlas en la cabina durante sus misiones y tenia una postal con rosas amarillas en el panel de instrumentos.

La lila blanca en el fuselaje se hizo rápidamente conocida entre los alemanes que siempre intentaban duelos con el Yak-1 y se alejaban rápidamente si Lilya se acercaba demasiado.

Fue herida dos veces en julio, primero el 16 y luego el 18, ambas veces aterrizo tras las líneas enemigas, la primera volvió caminando y la segunda fue rescatada por un piloto que aterrizo cerca de ella.

Su mayor hazaña tuvo lugar en los cielos de Karkov cuando se enfrento y derribo ella sola a cuatro BF-109, de los cuales dos de ellos explotaron en el aire y los otros dos fueron derribados salvando a sus pilotos el saltar en paracaidas cuando ya no ponian hacer nada por sus aviones, estos pilotos se llamaban Franz Muller con su BF-109G-4 y Karl Otto-Harloff a bordo de un BF-109G-2.

Murió en combate sobre Orel mientras escoltaba unos Sturmoviks que volvian de un ataque el 1 de agosto de 1943.

Por su notoriedad entre los alemanes 8 Messerschmitt Me-109 se concentraron solamente en el Yak de Lilya que finalmente fue derribado sin antes llevarse a dos de los Me-109 con ella.

Su cuerpo nunca fue encontrado pero un monumento en Krasy Luch fue erguido en su honor, con 12 estrellas de oro, una por cada avión que derribó.

Tenia 168 misiones y 22 años cuando murió.

martes, 30 de octubre de 2007

Italia 1943

En el invierno de 1943 Italia ya no formaba parte del Eje, se había salido de la guerra, lo cual la llevó, paradójicamente, a entrar completamente en ella. El suelo italiano, y los civiles que lo habitaban, sufrieron lo indecible a manos de las tropas alemanas y también aliadas.

El Mariscal Kesselring estaba dispuesto a impedir la subida de las tropas aliadas por la bota italiana, y para ello creó la Línea Gustav que nada tenía que envidiar a la Maginot y que en la práctica resultó mucho más formidable que ésta.

Los aliados, con tropas de todas las nacionalidades: norteamericanos, indios, británicos, canadienses, indios, sudafricanos, tunecinos, marroquíes, argelinos, senegaleses, brasileños, polacos, neozelandeses, nepalíes, belgas e incluso italianos monárquicos fueron los encargados de desalojarlos de las trincheras y los fuertes de hormigón que se escalonaban en las rocas y las montañas de los Apeninos, entre Nápoles y Roma.

La heterogeneidad de las tropas aliadas fueron en si mismo un obstáculo al generar complejos problemas de dirección con comandantes provenientes de disciplinas militares muy distintas:
“Durante el trayecto, los diversos batallones y compañías formaban un convoy de aspecto extraño. De los camiones brotaban toda clase de excrecencias, tales como cajones de pollos vivos, cubos, bolsas de agua, trozos de muebles y ropas secándose al viento.De algunos de los camiones llegaban los balidos de ovejas y cabras, porque tanto musulmanes como hindúes transportaban su carne viva la sacrificaban ritualmente según la necesitasen.
El convoy entero era como un circo ambulante, si bien erizado de armas, y el espectáculo era observado con asombro por la población italiana, harta de la guerra” .

“Las patrullas sufrían frecuentes emboscadas en el terreno montañoso. Un cabo de la Durhan Light Infantry relata uno de esos episodios: ‘Nos descubrieron. Jerry disparó sus morteros contra nosotros, así que tuvimos que regresar a nuestras posiciones. Ni antes ni después he estado bajo un cañoneo como aquel.

Aquella noche Jerry [los alemanes] lanzó todo lo que tenía contra nosotros. Bastantes de los nuestros quedaron conmocionados –sencillamente perdieron los nervios- lloraban, reían, lloraban un momento, reían al siguiente… como si fueran niños’.

Nápoles

Ciudad destrozada por los alemanes y tomada por los aliados que la convirtieron en su base de operaciones y centro de esparcimiento.
Antro de corrupción y diversión, donde la vida no valía casi nada y el honor era un concepto desconocido:
“El cómico Tommy Trinder, que visitaba las áreas de retaguardia entreteniendo a las tropas británicas, siempre obtenía una carcajada cómplice cuando contaba un chiste sobre su primera llegada al puerto de Nápoles.
Según sus órdenes, contaba, debía presentarse inmediatamente ante el jefe de puerto; que tendría un coche preparado para llevarle a su primer espectáculo para las tropas.

Cuando Trinder bajaba del barco fue abordado por uno de los muchos chulos que frecuentaban el puerto. “Yo te llevo a chica bonita”, ofreció el proxeneta.

Tommy siguió caminando. Aun persiguiéndole, el proxeneta le repitió su oferta.
El cómico se paró y dijo: “No quiero una chica bonita. Quiero al jefe del puerto”.

El italiano alzo la vista al cielo, como una expresión de asombro ante los peculiares gustos del ‘inglese’.

“El jefe de puerto –repitió-. Es muy difícil; pero yo intento.


Bromas aparte la población lo pasó realmente mal, y esto sin hablar de los irregulares marroquíes que sembraron el terror en sus avances, ya que al llegar a los pueblos, mientras mantenían inmovilizados a punta de pistola a los hombres del lugar, violaban a todas las mujeres sin distinción de edad, desde niñas hasta abuelas, causándoles graves daños que en muchos casos las condujeron a la muerte.

Matthew Parker ,The Story of the Hardest-fought Battle of World War Two.

Detenerlos a Cualquier Costo

Se habla mucho de las heroicas cargas de los polacos contra los Panzer, pero una de las mayores y más estúpidamente valientes de la segunda contienda la efectuó una unidad soviética.

El 17 de noviembre de 1941,la 44ª División de Caballería Mongola, del décimosexto ejército soviético, ataco al Reg .Inf.. 240 alemán al galope y esgrimiendo sus sables, cerca del pueblo de Moussino, durante la blitzkrieg hacia Moscú para tomar el puente de Yakhroma.

Recibidos con una tormenta de fuego, apenas 30 atacantes llegaron hasta las líneas germanas.

En 10 minutos, 2.000 caballos y sus jinetes yacían desangrándose en el suelo nevado.

Ni un alemán resultó muerto o herido.

El relato de un soldado aleman.

Aunque no podiamos creernos que el enemigo pretendiese atacarnos a campo abierto,ya que el terreno frente a nosotros parecia una explanada para desfilar,de pronto tres filas de caballeria iniciaron galope hacia nuestras posiciones.

Los jinetes cargaron echados sobre los cuellos de sus caballos y blandiendo sables que refulgian al sol.
Nuestros primeros proyectiles hicieron explosion justo en medio de sus filas,tras lo cual todo quedo oculto bajo una espesa nube negra.

Cuerpos dezpedazados de jinetes y caballos salieron volando por los aires sin que se pudieran distinguir unos de otros.

Mientras los caballos,enloquecidos por ese infierno,corrian desbocados en todas direcciones,los pocos supervivientes fueron rematados por el fuego de la artilleria y las ametralladoras.

Inesperadamente,una segunda oleada de jinetes cargo saliendo del bosque.

Resultaba imposible imaginar que,aniquilados los primeros escuadrones,aquella escena dantesca se repetiría,pero ya teniamos nuestra armas bien apuntadas hacia el objetivo,por lo que esta vez la caballeria quedo arrasada en menos tiempo aún.

Fuente:B. Nevzorov,Moskovskaya Bitva

viernes, 26 de octubre de 2007

“La Pelota como Bandera”.



Corre 1942, las tropas nazis han invadido la URSS y ocupan Kiev, capital ucraniana.


Josif Kordik, dueño de la Panadería Nº 3, almuerza en un restaurante cuando divisa en la vereda del frente a Nikolai Trusevich, arquero del popular Dínamo.


La guerra ha obligado a disolver el equipo y sus jugadores se han dispersado.

El gigante Trusevich -hambriento y muerto de frío- recién ha salido de un campo de prisioneros y deambula sin saber dónde dormir.


La reacción natural del hincha habría sido pedirle un autógrafo al ídolo. Kordik no sólo hace eso: le ofrece trabajo como barrendero.


Colaboracionista alemán, ve pronto una oportunidad única. Gracias a Trusevich recluta en su fábrica a una docena de las mayores estrellas del futbol local.


“Me escondía en la casa de mi suegra. Nikolai me contó la idea y lo ayudé a encontrar al resto de los muchachos”, relata el wing Makar Goncharenko.


Los desesperados cracks reciben comida y techo cuando el país está en ruinas.


F.C.Start


Hasta aquí podría ser una historia ejemplar.

Pero Kordik no es un tipo misericordioso y aprovecha su poder para crear un equipo personal que entrena en el patio de la panadería.


Simpatizantes comunistas, los jugadores deciden que su camiseta sea de un color rojo furioso.

Así nace el FC Start, una verdadera selección de Kiev que sin saberlo camina al matadero.


“No tenemos armas, pero venceremos en la cancha a los fascistas bajo los colores de nuestra bandera”, proclama el arquero Trusevich antes del primer partido oficial, que juegan con botas de trabajo y overoles recortados.


Los nazis usaron al fútbol como instrumento de propaganda.


Quisieron organizar el abortado Mundial de 1942 y dos semanas antes de la caída de Berlín aún se jugaban partidos de copa.


Un equipo de la anexada Austria, el Rapid de Viena, figura como campeón de la temporada 1941 del fútbol alemán.


En cada país ocupado se organizaron torneos para brindar a la población una falsa sensación de normalidad. Eso sucedió en Ucrania.


En la extraña liga creada en 1942 participaron seis cuadros.

Cuatro representaban a ejércitos del Eje. El quinto era el Rukh, formado por colaboracionistas locales; el sexto, el FC Start, que en el primer partido aplastó por 7 a 2 a sus compatriotas.


Kordik los había obligado a participar pese al evidente riesgo.

La caridad de sus compatriotas les permitió comprar calcetines y pantalones cortos para los siguientes encuentros.


Sin querer, el Start se había convertido en símbolo de la resistencia y en un buen negocio.

Jugando en un pequeño y atiborrado estadio siguió goleando sin piedad a sus rivales.


El 6 de agosto se coronó campeón invicto humillando por 5 a 1 al Flakelf, el invencible seleccionado de la Luftwaffe.


“Pese al marcador, ambos equipos fueron parejos”, informó una escueta nota de prensa nazi.


Al día siguiente los alemanes tapizaron Kiev con carteles que anunciaban una innecesaria revancha, que se jugaría dos días después.


Ese caluroso domingo 9 de agosto, el Estadio Zenit estaba repleto.


En la tribuna, oficiales nazis; en las galerías, el pueblo ucraniano custodiado por soldados y mastines.


El árbitro advirtió al Start que debía saludar a sus rivales con un sonoro “Heil, Hitler”.


En vez de ello, en la cancha los ucranianos se golpearon el pecho y gritaron a la usanza comunista.


El primer tiempo fue un festival de patadas que el réferi no quiso ver. Trusevich permaneció varios minutos inconsciente luego de ser golpeado en la cabeza y, sin arquero, los germanos abrieron la cuenta.


Pese al robo, los de rojo se fueron al descanso venciendo por tres a uno, con dos tantos del goleador Ivan Kuzmenko.


Las graderías hervían y el comandante de ocupación Eberhardt era insultado por un verdadero coro popular.


En el entretiempo, un oficial nazi entró al camarín del Start. “Deben comprender las consecuencias de sus actos”, les advirtió.


Sin embargo el orgullo fue más fuerte y los rojos vencieron por 5 a 3.


El árbitro suspendió el partido luego de que Aleksei Klimenko, defensa ucraniano, gambeteó a medio equipo rival, llegó hasta la línea de gol y en vez de anotar volvió caminando con el balón al círculo central.


La multitud enloqueció e incluso soldados húngaros y rumanos, aliados alemanes, participaron de revueltas en las afueras del estadio.


Extrañamente, el fin de semana siguiente el FC Start volvió a jugar y goleó por 8 a 0 al Rukh.


Pero dos días después nueve de sus jugadores fueron detenidos por la Gestapo y acusados de sedición.


El volante Nikolai Korotkykh fue ejecutado en el acto: su propia hermana lo había denunciado como espía ruso.


Tras semanas de torturas el resto fue enviado al tenebroso campo de concentración de Siretz.

Luego de un ataque de partisanos ucranianos se ordenaron fusilamientos selectivos como amedrentamiento. Kuzmenko, Klimenko y el arquero Trusevich fueron ejecutados.


Este último murió con su camiseta puesta gritando “¡el deporte rojo nunca morirá!”.


Sus cuerpos fueron lanzados a un barranco.

Sólo cuatro miembros del FC Start sobrevivieron hasta la liberación rusa.


Lo que vino fue absurdo. Autoridades estalinistas los acusaron de traición por confraternizar con el enemigo y sólo salvaron la vida jurando guardar silencio para siempre.


Pero su leyenda crecía en Ucrania y en los años 60 salió a la luz.


La adornada historia oficial establecía que luego de la victoria contra los nazis los once jugadores del equipo, aún uniformados, habían sido fusilados en un risco con los puños en alto.


Esa versión fue recogida por el uruguayo Eduardo Galeano en su relato “La Pelota como Bandera”.


Tras la caída de la URSS se conoció la verdad. Makar Goncharenko era el único miembro del FC Start que aún vivía y por fin pudo hablar.


Poco antes de fallecer en 1996 conversó con el periodista inglés Andy Dougan, autor del libro “Dínamo: Defendiendo el honor de Kiev” (recientemente publicado en español).


El viejo lateral tenía la película muy clara y no se creía un héroe: “Mis amigos no murieron porque fueran grandes jugadores, murieron como tantos otros porque dos regímenes totalitarios se enfrentaron. Estábamos condenados a ser víctimas de una masacre a gran escala”.


En Ucrania, los jugadores del FC Start hoy son héroes patrios y su ejemplo de coraje se enseña en los colegios.


En el estadio Zenit una placa reza “A los jugadores que murieron con la frente en alto ante el invasor nazi”.


Y quienes conservan una entrada del partido más triste de la historia tienen asegurado de por vida el pase gratis para alentar al Dínamo de Kiev.

Jasper Maskelyne,un mago en Guerra.

“Denme libertad y no habrá límites para los efectos que puedo crear en el campo de batalla.
Puedo crear cañones donde no los hay y hacer que disparos fantasmas crucen el mar.
Puedo colocar un ejército entero en el terreno si eso es lo que quiere, o aviones invisibles, incluso puedo proyectar en el cielo una imagen de Hitler sentado en el wáter a miles de pies de altura”.

Empezada la 2ª guerra mundial los teatros se quedaron vacios y Maskelyne decide alistarse en el ejército, concretamente en la división de camuflaje.

Su pensamiento era ¿si puedo engañar a unos espectadores a pocos metros, seguro que puedo engañar a los alemanes a cientos de millas?. Pero no os penseis que le fue fácil, no, todo lo contrario, el ejército denegaba constantemente sus ideas y el empleo de magia en la guerra.

Con 37 años el dia 14 de octubre de 1940 ingresa en la academia de camuflaje y para ser tenido en cuenta tuvo que hacer una demostración ante un inspector general al que engañó con técnicas de ocultación de ametralladoras.
Esto le valdría para que aquel le reclutase y así en la primavera de 1941 llega a el Cairo.

No obstante aun tendría que luchar lo suyo para que le asignasen alguna misión ya que los mandos preferian que utilizase la magia para distraer a la tropa.

A fuerza de insistir le dejan crear una unidad de camuflaje experimental en la que el propio Maskelyne recluta uno por uno entre 400 a sus colaboradores a los que el denominaria la banda mágica.

Entre estos había un dibujante, un maestro vidriero, un ceramista, un ingeniero electrico y algún analista quimico pero especialmente destacó un carpintero escenógrafo de teatro.

Despues de varios meses sin obtener misión alguna y tras la desesperación del ejército aliado de ver como los alemanes les bombardeaban, por fin se recurre a la banda mágica para una misión: defender el puerto de Alejandría.

Este puerto era la base marina principal en Norafrica de los aliados y un bombardeo hubiese sido nefasto.

El 18 de junio del 41 empieza a estudiar el puerto para determinar la técnica ya que había que ocultar cientos de buques, edificios y todo entre varios canales marinos, desde luego es algo mas complicado escamotear un puerto que una bola o moneda.

Una vez analizado todo Maskelyne anuncia su plan que no sería el de ocultar el puerto sino trasladarlo de sitio. Utilizando barro, lona y carton construye una réplica del puerto pero la lleva a una bahía no utilizada que estaba separada por pocos km. (bahía Maryut) y que era muy parecida al puerto de Alejandría, al menos vista desde el aire y debemos pensar que entonces los aviones no llevaban los sistemas sofisticados de ahora por lo que atacaban guiados por las luces y fotografías aereas.

La maestria de Maskelyne con el uso de las perspectivas y sus conocimientos de las técnicas con luces y sombras eran determinantes para todos los trucos empleados.

Hizo una replica completa de las luces del puerto de Alejandría y además colocó explosivos controlados para simular los aciertos de las bombas enemigas.

La magia de Maskelyne está preparada.
Es de noche, se apagan todas las luces del puerto de Alejandría al tiempo se encienden las de la bahía de Maryut (el falso puerto), cuando los aviones llegan se detonan cargas por control remoto que desvian la atención de todos los pilotos sobre ese punto en el que empiezan a disparar creyendo que las primeras explosiones las habian provocado sus propias bombas.

Una verdadera lección de distraccion que se mantendría durante 2 noches mas que los alemanes siguieron bombardeando el falso puerto.
Maskelyne y su banda mágica ha tenido un rotundo éxito.
Esto sirve para que le nombren Comandante y lo más importante el respeto de sus superiores.

A partir de aqui los retos serían aun mayores: el canal de Suez, en el que utilizó técnicas de cámara negra y un sofisticado juego de espejos, la ocultación de un destacamento de tanques atravesando el desierto, la batalla de Alamein en la que Maskelyne realizó el mayor engaño de todos al crear un falso ejército que desvió a los alemanes a una zona que permitió a los aliados obtener ventajas en esa batalla.

Estas fueron las principales actuaciones de Jasper Maskelyne en la 2ª guerra mundial.

Murió en Kenia en 1973 llevándose con él los secretos de guerra.

Como muchos magos de la historia su vida está llena de misterios y hasta su propio hijo (que no se dedica a la magia) dice que le cuesta separar realidad y ficción en la biografia de su padre."

All That Jazz




El Luftwaffe Oberleutenant Dietrich Schulz-Koehn anduvo a lo largo de las vias de ferrocarril cerca de Saint Nazaire con otros tres oficiales alemanes.


Cuatro oficiales americanos bajaron de las líneas hacia ellos.

El fuego de armas portátiles podía ser oído en la distancia.


El invierno de 1944 era frío.El día era gris, como una vieja impresión de una película en blanco y negro de guerra...


Ellos en esa pelicula tenían papeles menores, eran una atracción secundaria.

El teatro principal de guerra se había movido el este de Alemania.

Tomaron fotografías el uno del otro, y negociaron las copias.


Un oficial Afroamericano que había estado admirando la Rollieflex de Schulz-Koehn's preguntó: ¿" Cuánto quiere usted por la cámara? "


" No está a la venta. ",respondió.


Al oficial aleman le caian simpaticos los Americanos y en particular los de raza negra.


¿" Y por aproximadamente tres cartones de Luckies y cuatro pares de medias de mujer?.


La negativa ya no era suficiente.


Pero en realidad había algo. ¿Por qué no preguntar? .


La guerra estaba casi terminada de todos modos.


El Oficial Schulz-Koehn se enderezó y ajustó su abrigo de cuero.


No había nada que perder.


Vaciló un instante y preguntó.¿"Tiene usted algún disco de Count Basie? "



Jean Baptiste “Django” Reinhardt nació en Bélgica en el seno de una familia gitana y nómada en 1910.


Ya desde niño, había asombrado a todos con su habilidad musical y su destreza tocando el banjo, que no abandonó hasta los dieciocho años, momento en el que, al haberse quemado una mano al incendiarse la carreta en la que vivía con su primera esposa, perdió la sensibilidad en los dedos medio y anular de la mano izquierda.


Aún en el hospital, Reinhardt empezaba a convencerse de que su carrera musical había terminado prematuramente cuando su hermano, Joseph Reinhardt, le regaló una guitarra que cambiaría su vida.


Reinhardt cambió el banjo por la guitarra definitivamente, e inventó una nueva técnica acorde a sus facultades mermadas. Progresivamente se fue interesando por el jazz.


Admiraba, sobre otros, a Duke Ellington y a Louis Armstrong.

En el jazz encontró la perfección formal y la precisión instrumental, carentes en la música popular, que admiraba en la música clásica (según sus propias palabras).


En 1931, en un club de Montparnasse, Django conoció a Stephane Grapelli, y quedó impresionado por su virtuosismo con el violín.


Desde ese momento empezaron a tocar juntos.

Esta unión culminó con la fundación del Quinteto del Hot Club de Francia, grupo con el que obtendría fama y reconocimiento internacional.


Durante la segunda guerra mundial se separó de Grapelli, puesto que éste se quedó en Londres, y salvó su vida por ser el protegido de un oficial nazi admirador suyo,el Oberleutnant Dietrich Schultz-Koehn.


A este oficial lo conocio en Paris cuando tocaba con su banda de jazz en La Cigale .


La Banda estaba integrada por musicos de color,un judio y Django que era gitano.


En los años siguientes Django compartió escenario con todos los “jazzmen” americanos que visitaron Paris.


En 1946 viajó a Estados Unidos para hacer una gira como invitado especial de la orquesta de Duke Ellington.


Debido a un fatal golpe le sobrevino una hemorragia cerebral que acabó con su vida en 1953 a los 43 años de edad.


Fuente:Jazzzeitung ,Wehrmachtsoffizier und Jazzpropagandist.